martes, 14 de junio de 2011

Michael

Vaya mortífero todo. Empezaré con el lunes. Fue un día muy chachi hasta eso de las cinco y media, cuando fui a clase de análisis para hacer el examen porque el jueves no lo iba a poder hacer y allí no apareció ni dios. Ah, y antes volví a las andadas planeando una ruta alternativa desde la biblioteca hasta el conservatorio, con rodeos incluidos para cuadrar la hora de encuentro.
Como no pude hacer el examen, le pedí a Jorge que me acompañase a comprar la bebida para el Martes de Campo. Total, que llegamos a cámara y charlamos con la profe y le dimos coba o alcoba o no sé cómo se dice y tocamos cuatro frases de cada movimiento de la sonata y dijo: 'Hale chicos, a freír!', bueno, no dijo exactamente eso, pero fue como: no volváis por aquí y no quiero que me cojáis el año que viene. Cámara liquidada.
Luego Jorge me acompañó hasta donde mi madre me iba a buscar porque tenía tanto calor que no me apetecía caminar y le dije que me llevase a teatro y fui a teatro y estuve una hora, de la cual sólo ensayamos veinte minutos entre cambiarse de ropa y ponerse el traje y patatín y patatán y luego yo dije que me tenía que ir porque estaba cansadísima.

Ahora viene lo bueno: Martes de Campo.
Acabo de llegar a casa y estoy muertísima. Me duele todo. ¿Y por qué? Pues por esto:
Pensé en que lo más apropiado sería levantarme a las 9.30, ya que habíamos quedado a las 11.30 y tendría que coger el bus de en punto. Decidí no poner el despertador porque si no tendría que cambiarle la hora y bla bla bla y no me apetecía, y como siempre me despierto antes aunque luego me duermo pues pensé: venga Dido, no pongas el despertador pero estate atenta porque a las 9.30 tienes que levantarte. Y estuve todo el rato soñando que era domingo y que tenía que ir a Galicia a un concierto de los Arctic Monkeys porque me iba a llevar papá y tenía que levantarme pronto y me quedaba dormida y no me daba tiempo a lavarme el pelo ni a desayunar y tuvimos que ir papá y yo corriendo a Galicia a ver el concierto y creo que ni siquiera teníamos entradas. El caso es que estaba tan preocupada en sueños como en la realidad, y no pude dormir y me desperté, desde las 7.15, cada cuarto de hora, pensando que no me iba a dar tiempo, y además estaba muy desorientada. Total, que no dormí casi nada.
A eso de las 11.30 fui a casa de las gemelas y claro, cómo no, estaban aún sin preparar. Así que no salimos hasta las 12.00, y claro, yo estaba atacadísima porque no nos iba a dar tiempo y el concierto empezaba media hora más tarde. Compré una empanada y fuimos corriendo. Y nada, eso, esperamos ahí a Gabriela y yo seguía de los nervios, además hacía mucho calor y fui cargando con una botella de trina de manzana todo el camino y no me apetecía.
Llegamos y dejamos las cosas corriendo y fuimos a ver el concierto pero como siempre se había retrasado. Y nada, tampoco es que me acuerde de todos los detalles, aunque ocurriesen hace diez horas, pero bueno. Vimos a Sextilis tocar y moló mucho, con canciones como Last Nite, El incendio, The View From The Afternoon, Where is my mind, Creep, Acquiesce, Plug in Baby, Time is Running Out, Wake Me Up When September Ends, American Idiot, y cómo no, la maravillosa Michael.
Luego comimos la empanadilla y algo más Elena y yo y volvimos a ver a los otros grupos. El segundo me gustó pero tampoco nada especial, el tercero me gustó bastante porque tocaron Are You Gonna Be My Girl y Seven Nation Army y Song 2 y algunas más que no me acuerdo. Una de Blink-182 y no sé qué más. El cuarto no me gustó nada porque lo único que hacían era 'uuooooorrrrrgggggghhh' y rugidos semejantes y no me prestó nada. Y el quinto, los Morrigans, me gustaron muchísimo, porque no sólo abrieron con Sweet Home Alabama y vino todo el mundo corriendo a escucharlos, si no que también tocaron Money for Nothing de los Dire Straits y sabía que a mi mamá le haría mucha ilusión cuando se lo contara y me sorprendió mucho escuchar una canción así en un concierto así. Y las canciones que componían ellos eran muy buenas y además el tipo de la guitarra-cantante tocaba genial, incluso con la guitarra detrás del cuello, que era algo que no había visto hacer nunca en directo. Y nada, eso, me gustó un montón. Los conciertos fueron alucinantes.
Fuera de la música, el resto se podría decir que fue una mierda. Me cabreé mucho con el tema Girasol porque esa tía me saca de quicio, o sea, es que en realidad no me cabreé por lo que podría haberme hecho a mí, que al fin y al cabo es una gilipollez, pero es que si sólo me lo hubiese hecho a mí, que también lo intentó hace unos meses otra vez, pues vale, pero es que no soy la única afectada por esa grasosa de mierda asquerosa a la que odio con todas mis fuerzas y que si pudiese no volvería a ver ni a dirigirle la palabra en mi puñetera vida, furcia de mierda, que eres fea como un cardo borriquero! Hala, ya me he quedado a gusto, a por otra cosa, mariposa.
También estuvimos hablando largo y tendido con Patric, sobre moda, combinaciones de colores y accesorios y vestidores. Él sí que sabe. Viva la policromía.
Eso, que estoy muerta, reventá, tenía pensado estudiar algo de literatura -de mates ya hice folio así que nada- hoy cuando llegase a casa pero eran las 20.00 y tenía que tocar el piano, que mañana tengo concierto, y además es en el auditorio, y sé que me voy a poner muy nerviosa y que la voy a cagar y que va a ser una mierda pero el Vals del Minuto sólo dura dos minutos, a pesar del título, así que no me dará tiempo a meter la pata apenas. O eso espero...
Y hala, eso, que mañana examen de mates y estoy que reviento. Y que odio a Girasol. Y que me encanta Michael. No me refiero a la canción, no no. ¡Ah! Mañana concierto de Sr Chinarro, muy chachi, a ver si me da tiempo a ir después del ensayo de teatro.



Mítica canción de Hoy Empieza Todo de Radio 3.

domingo, 12 de junio de 2011

Ahora que tengo menos exámenes voy a aprovechar para seguir con mi cuaderno de bitácora y relatar todas mis aventuras, por llamarlo de alguna forma.
El viernes por la tarde fui a teatro, como siempre, y ensayamos por fin toda la obra. Yo, en el guión, soy el número 2 -al menos no me ha tocado ser "otro"- y como por número 2 no sé qué personaje soy ni cómo tengo que representar las cosas, pues me lo inventé todo, porque además se me había olvidado el guión en casa.
Nos metimos en la jaula de locos, que es así como se llama la obra, La Jaula de los Locos, y aquello era pequeñísimo para toda la gente que había. Empecé a representar mi papel como si fuese un cura, bah, por hacer algo. Y cada profesor me decía una cosa diferente, con lo cual no me aclaré. Y tengo que decir: Recuerda, la rueda gira y gira y nunca nadie vio el mundo acabar mientras doy vueltas y vueltas y me mareé y quedó muy real así que lo incluimos también. Lo cierto es que me estaba muriendo de claustrofobia ahí dentro, con el alambre de gallinero ese y las cosas a las que estábamos subidos. El caso es que la obra me gusta mucho, pero parecemos retrasados, aunque de eso se trata.
Después de teatro fui a dar un paseo con Elena, y estuvimos charlando y esas cosas. Paseamos a su perro y no me invitó a tomar un chocolate en Valor. Ésta te la guardo, Elena.
Luego fui a la Plaza de la Escandalera a buscar a mis padres, activistas redomados.
Luego, a las diez y media or so, me encontré con Ángel y hablamos de la Piñuda -no me acuerdo de qué mote le había puesto en la entrada anterior pero es esa niña a la que tanto odio del final de la historia del jueves pasado- y nos reímos mucho de ella y decidimos encerrarla en el baño del aeropuerto cuando fuésemos al campamento de Freaks et Moi, total, como nos vamos a autogobernar cuando cojamos los aviones y el autobús -para recorrer medio maldito país- podemos encerrarla y cuando volvamos decir que no nos acordamos. Estoy empezando a considerar esa opción muy seriamente, cada vez más, porque es muy probable que me toque con ella en la habitación y como que paso, ¿cómo voy a montar fiestaza por la noche si no?
Al día siguiente, o sea, ayer, por la mañana, fui con Luzía a comprar cosas, léase los regalos del cumpleaños de Amada y Elena. Por el camino nos encontramos en la Escandalera a Clau Levy, y nos obligó a ir a la manifestación de la plaza del Ayuntamiento. Con lo cual, sólo nos dio tiempo para ir a Zara y poco más, donde vi unos pendientes geniales para ellas -y para mí tambien- de colores de plumas. Y había unos collares muy bonitos también.
Luego fuimos a la manifestación de tal. La plaza estaba sepultada por policías pero pasamos igual. La gente llevaba chorizos en palos, pero eso me pareció, aunque ingenioso, demasiado. No demasiado ingenioso, que también, si no demasiado, a secas. De repente apareció mamá también por ahí y no sé qué demonios hacía ahí. Y también gente de teatro. Nada, muy bien, gritamos bastante y en la ceremonia de investidura se nos oyó. Luego iba a ir a buscar a Elena al First pero acabó muy tarde, así que pasé y me fui a casa, y justo cuando llegué me dijo que si iba a comer con ella y con los de Grao, léase Nerea, María, y esos de la academia que según Elena son muy monos pero de eso nada, monada. Y como no me apetecía volver a bajar, con lo lejos que vivo, comí en casa.
Luego me vestí con lo primero que encontré y fui en autobús hasta el Cristo. Amada lo cogió en la Plaza de América para que no se perdiese. Me puse lo primero que encontré porque descubrí que los Arctic Monkeys van a dar un concierto en el iTunes Festival en la Roundhouse en Londres justo el día en el que llego ahí. Y como las entradas las rifan por internet, estuve media hora metiéndome con todos los correos posibles para que me tocasen sí o sí. Y si no me tocan, me las ingeniaré para colarme. Además, escuché el nuevo disco, Suck It And See, y me gusta bastante, y además de además, el artista invitado es Miles Kane, el de Rearrange, el de The Rascals y el compañero de Alex Turner en The Last Shadow Puppets. Conciertazo.
Total, que subimos hasta económicas y buscamos a Elena, y estaban Nerea y María y fuimos todos en el coche de Ramón York a casa de las gemelas a arreglarnos un poco porque Elena estaba feísima y no podíamos salir así. María se fue a las fiestas de Grao así que quedamos nosotras cuatro.
Después de una hora intentando combinar los zapatos y el vestido de Elena, fuimos al Peggy Sue's a comer un brownie, pero estaba cerrado y abrían a las 20:30, con lo que fuimos a la Botica a tomar algo y cotillear de la gente. A Nerea enseguida la centramos en el tema y le vamos a presentar a todos en Martes de Campo.
Luego, a las 20:30, justo, fuimos al Peggy Sue's, y estaba llenísimo. Nos comimos un brownie y unos Cinamon Rolls mientras escuchábamos Hotel California, I Want to Hold Your Hand, Ain't No Mountain High Enough quinientas mil veces y más. Luego fuimos por ahí pero nos dimos cuenta de que estaba todo desierto y desfasamos con Take Me Out, Are You Gonna Be My Girl?, Last Nite, Jailhouse Rock y no me acuerdo qué más. Y luego las gemelas intentaron que me quedara a dormir a su casa, pero me daba mucho la chapa, así, sin avisar, yo soy como mi abuela, para que salga de casa tienes que mentalizarla dos semanas antes.
El domingo por la tarde tuve que ir a mirar el vestuario para la obra de teatro. Resulta que al final me tengo que poner un vestido que había ahí que apestaba a naftalina del año maricastaña que resulta que tenía mi madre igual y que me lo dio y lo tengo en el armario y lo uso para ir a la playa y que es de hace mil años, de cuando mi madre era joven, y nada, con eso voy a ir y con un armario, digo, abrigo color crema también y con un gorro color crema, todo del mismo color, que parezco un pastel, y resulta que tengo que ir de mística, o sea, perfecto, no tengo que ponerle mucho énfasis a mis frases.

Bueno, y los planes para la semana, es decir, hasta el viernes, que es cuando más o menos empieza mi libertad, salvo por el trabajo de Mucho ruido y pocas nueces para la Montero para ver si me pone un sobresaliente en lengua cosa que dudo mucho, son:

  • Lunes. Hacer el examen de filo chupigenial, hacer el examen de análisis lo mejor posible, y luego ir a cámara y luego ir a ensayar teatro hasta largas horas de la noche.
  • Martes. Ir al Puri con los de clase un rato y con los demás otro y estar al lado de los conciertos para desfasar con Sextilis y todas las geniales canciones que vayan a tocar.
  • Miércoles. Ir a clase, hacer el examen de mates de rechupete, y luego ir a comer a casa Tati para ir corriendo a las cuatro al conservatorio, enseñarle a Pilar el Vals de Chopin, que me de las traducciones de los textos del Pierrot Lunaire de Albert Giraud -espero que se acuerde-, mirar algo del programa para el año que viene, y luego a las cuatro y media tocar de maravilla y dejar a todo el mundo deleitadísimo. Después ir a teatro corriendo para ensayar más y si me da tiempo ir a ver a Sr. Chinarro al Filarmónica por tres euritos.
  • Jueves. Probablemente recuperar alguna parte del examen de lengua, me lo dirá mañana, bueno, a mí y a todos, porque todos tenemos partes que recuperar, aguantar a Vicxor en clase, y luego ir corriendo a teatro a representar los tres pases de la obra del día. Felicitar a las gemelas porque es su cumpleaños y también el de papi. Chachi. Por la noche, comer tarta.
  • Viernes. Hacer el examen de física requeteguay y luego ir a teatro a representar los tres últimos pases de la obra y un chaito como una catedral. Y luego salir a fuegote y decir adiós pringaos, que os jodan y decirle chao a la Montero también, ah no, que tengo que darle el trabajo de Mucho ruido y pocas nueces.
Y esta es la historia de cómo salvamos la Navidad. No, en realidad es la historia de cómo acabé primero de bachiller con una espléndida media de sobresaliente.


Esta historia no ha sido basada en hechos reales, si no que es una predicción de cómo va a empezar el verano para mí, y de cómo voy a planear mi broma telefónica para la Montero y de cómo me voy a reír de ella, y de cómo voy a matarla y de cómo voy a salvar la Navidad. Aunque aún estemos casi en verano.

jueves, 9 de junio de 2011

Pierrot Lunaire

"el rayo de luna es el remo, un nenúfar sirve como barco..."

Éstas son las palabras que leí hoy en una partitura, anotadas bajo rimas en alemán y notas atonales.

Hace siglos que no actualizo mi, por así llamarlo, diario, casi un mes de hecho, así que voy a hacer un resumen de todo lo que me pasó desde entonces para llegar al momento en el que esas palabras me causaron tanto impacto según lo que he apuntado diariamente en mi agenda.
Vale, la semana del 16 de mayo, que fue cuando actualicé por última vez, me pasaron varias cosas, como:
-que tuve catarro, pero un catarro terrible, en serio, muy malo, por la noche se me pegaban todos los mocos y no podía respirar.
-que fue el día del pólipo -el día 17- y moló mucho.
-que no tuvimos clases en el conservatorio casi -pero eso ya lo puse en la entrada anterior.
-que mi amor platónico, al que hoy he decidido no llamar más amor platónico porque ya no es platónico , sino que va tirando hacia lo normal, según he apuntado en mi agenda, "está muy raro últimamente".
-que ahora existe un nuevo Alex Kapranos.
-que vino Sofía Méndez-Piedra y que es muy maja y conoce a mi amor platónico -al que acabo de decidir llamar mon amour, para abreviar y porque ya no es mi amor platónico.
-que Gabriel Gallego me regaló dos chupa-chups por comerme dos palomitas del suelo que me comería igualmente, hubiese chupa-chups de por medio o no.
-que de la que íbamos al quiosco Aida Piedra me invitó a un morenito.
-que es posible que haya mentido sobre Bach alguna vez, el caso es... ¿cuándo?
-que fuimos al fujiyama.
-que mi papá dio una charla sobre urbanismo en la #acampadaoviedo.
-que por fin entendí la obra de teatro que vamos a representar.
-que me pasé el fin de semana en la #acampadaoviedo.
-que ya soy parte del clan de la #acampadaoviedo e incluso hice un mapa -idea mía- con Xuan, Luis Emilio, Reneses, Patricia Pascual y no me acuerdo quién más -mi agenda no dice mucho al respecto.
Vale, eso fue lo más importante de esa semana, y de la siguiente:
-que vi Willy Wonka y la Fábrica de chocolate. Pedazo de peli, colega.
-que mon amour -uno de ellos- sigue tan raro como siempre.
-que en la #acampadaoviedo hicimos una cadena humana alrededor de la Junta del Principado y gritamos mucho y salí en la tele.
-que fue el cumpleaños de mi hermana, el día 24, y también el de Bob Dylan y el de Carlota la hija de Nacho el amigo de mi papá y de Marian la amiga de mis padres esa tan maja y que yo recuerde de nadie más.
-que la Montero chifló conmigo porque la cagué muchísimo en unas malditas oraciones simples, con lo bien que se me da a mí la sintaxis (...).
-que en la #acampadaoviedo han puesto un puesto, valga la redundancia o como demonios se escriba.
-que salimos con Marta Caunedo el sábado y es majísima y descubrí un bar muy chuli que me recomendaron mis padres y que fuimos a la #acampadaoviedo y papá estuvo charlando allí
-que estoy agobiadísima
-que estornudé mientras tocaba el piano y me llené los brazos de mocos.
-que me puse de muy mal humor en la #acampadaoviedo porque llovía y no había acabado la lámina de dibujo y odio a la niña esa asquerosa y decidí no volver.
En la semana siguiente, pasó esto:
-que oh dios, pasó algo muy chachi en el recreo y ahora estoy recayendo en mi maldita enfermedad. Algo relacionado con un soborno y cierta información... ¡nos debes a Carmen y a mí dos napolitanas, cacho pez!
-que me eché a llorar de repente -Vity- en el baño porque me puse medio muy nerviosa y medio no sé, o sea, esas insinuaciones fueron muy raras y me dio como cosa por dentro y no sé, fue muy raro todo, pero en realidad lloraba de felicidad así que no sé. Estoy indecisa.
-que ya saltó la Puticorsé.
-que fue la ópera del conservatorio, Orfeo, de Monteverdi, y nada, estuvo muy genial, tuve que salir corriendo de teatro y no ensayé más que cinco minutos pero la ópera estuvo muy chachi aunque el decorado era una mierdaza de narices. Pero me gustó mucho.
-que fui a dormir a casa Tati y vinieron Ana y Miguel, mis tíos.
-que hablé con el hombre de mis sueños -no mon amour, bueno sí, uno de mis mon amours, y fue superchachi y aún le amo locamente (...).
-que Amada y yo hicimos una tarta.
-que fuimos al concierto de Sextilis y estuvo muy chachi porque tocaron -a ver si me acuerdo:
Last Night
The View From the Afternoon
Creep
The View From the Afternoon otra vez
El incendio
Time is Running Out
Plug in Baby
Wake Me Up When September Ends
Where is My Mind?
Seven Nation Army
Acquiesce
Michael (la mejor)
Family Tardes

y estuvo muy muy chachi, y también fuimos al cumpleaños de Enol (...) y el concierto estuvo genial y moló mucho y desfasé como una loquilla y el cantante era monísimo y volvi a casa después de salir, para variar, con Ana y Miguel, andando.
Y ya se acabó la semana, o sea, ahora queda esta, pero es que bueno, o sea, pasaron cosas chulis y eso pero no me dio tiempo a anotarlas en la agenda con lo que no me acuerdo. Ah, sí sí, lo de las gafas de pasta de indie-alternata y más cosas chulis. Como fue hace bien poco, debería acordarme. Ah, sí, sí, también pasó que tuve concierto de piano. Ésa es una larga historia que dice así:

"Un día de la semana que no diré. Algo más tarde del medio día. Como. Dos tazas de café solo después estoy en la biblioteca pública. Literatura. Barroco. Lope. Al menos no es el Renacimiento, pienso con resignación. Escucho música aleatoria sin prestarle mucha atención. Clasificación de oraciones según el modo. Esto lo anotaré en la mesa antes del examen. Debería estudiarme las quinientas y pico páginas que entran, pero probablemente sólo pregunte del Barroco hacia adelante. Me confío. Estudiaré toda la noche y sacaré una nota cercana al ocho. Las cinco y veinticinco. Recoge, rápido. Gracias al cielo que no he tenido acompañamiento. Subo la calle, bajo la siguiente. En mi interior sé que no va a ocurrir nada, pero de todas formas necesito un descanso, no voy a poder estudiar más. Me pongo nerviosa, quién sabe si por el café, por el concierto, o por el hecho de caminar por ahí. Nada. Decido dar un pequeño rodeo; de todas formas no tengo clase hasta las seis. Ataviada con la cazadora de ante de mi abuelo y la bufanda azul marino de mi hermana, intento que la lluvia no me salpique la libreta que llevo en la mano. Me parece recordar que luego dejó de llover. Voy por la calle, a mi aire, escuchando Golden Skans de The Klaxons. Levanto la vista del iPod y veo a Charles. Por poco me da un ataque. Era lo que me faltaba. Cuando llegué al conservatorio intenté serenarme. Soy veterana, llevo once años tocando el piano, por favor, y me sale genial. ¡Cálmate! En clase de informática estaba como muy eufórica. Teníamos que presentar un trabajo sobre un Trio de Haydn. Me lo inventé todo. Media hora después subí a probar el piano de la clase de historia. ¿Cómo podía salirme el vals tan mal, si llevo un mes tocándolo de puñetera madre? Sin embargo, la sonata parecía sonar mejor que nunca. Sólo había allí un puñado de críos, tenía que estar a la altura. Pilar dice que me sale tan bien como siempre. No sé por qué, pero no me lo creo. Llegan las frikis, léase Magda, Bea etc. Odio a Slumdog -es un mote, algún día te contaré por qué la llamo así. El concierto transcurrió con normalidad. Asquerosamente, yo tocaba la última, mucho después de mi hermana y del resto de la gente. Y luego salí yo. Mientras saludaba, me estaba partiendo el culo. Porque sabía que la iba a cagar. Empecé por el vals, simplemente por seguir el orden del programa. Vale, sí, me equivoqué unas cuantas veces. Podría haberlo hecho mucho mejor. Se lo achaqué al café y pensé que si no tuviese un global de lengua al día siguiente, lo habría hecho mucho mejor. Después, toqué la sonata. Me salió bastante bien, mucho mejor de lo que esperaba. Acabé, saludé y me partí el culo otra vez sabiendo que la había cagado, tal y como predije. No recuerdo haber oído aplausos, no porque no los hubiera, sino porque no me acuerdo, simplemente por eso. Salí y se acercó mi padre. Lo que dijo no me hizo ni puta gracia. Dijo que había tocado muy mal y que me había confundido muchísimo, y que el piano requiere "sacrificio" y que no estudio una mierda. Me marché de ahí ofendidísima, me puse el iPod y adiós muy buenas. Y desde entonces no nos volvimos a dirigir la palabra apenas hasta ayer, cuando le dije, no sin cierto retintín, que Pilar había dicho que había tocado bastante bien en el concierto. "

Y esa es la historia. Más cosas:

-que Alex Kapranos, el maravilloso y hermosísimo Alex Kapranos, estuvo pinchando en la Domino Radio, en un programa que puedes escuchar aquí. Iba sobre la escena de la música de Glasgow, su ciudad natal, en los '90. Lo cierto es que me gustó mucho, además tiene una voz encantadora.
-que el examen de lengua y literatura fue un timo porque nos preguntó cosas del Renacimiento, es que ¿qué coño hace la Montero? Está loca. Que le den. Iba a poner que se muera pero si luego se muere no quiero cargar con la culpa en mi conciencia.
-que no le he dicho a mi padre 'buenos días' por la mañana. Para que se entere, que a criticar, a mí no. Y además sin tener ni idea.
-que el martes me quedé estudiando hasta las dos de la madrugada. Nunca había hecho tal cosa, normalmente no estudio nada, por pereza. Como mucho hasta las doce, pero nada más. Me desperté como una rosa. Y luego estaba que me caía por las paredes.
-que fui la única que fue a clase el jueves a primera. Montero dijo que no iba a dar clase y que no hacía falta que fuésemos. Pues bien, me desperté tan sumamente desorientada que no me acordé. Hasta mis padres se rieron de mí.
-que llevé la guitarra a clase. Supuestamente era para tocar con Manu, pero no nos atrevimos a picar en clase de música así que nada, como no teníamos nada que hacer en tutoría y alternativa pues tocamos entonces.
-que odio a Slumdog. Ya sé que ya lo he dicho, pero el hecho de tener que pasarme una semana con ella y otro puñado de frikis más no me hace ni pizca de gracia.
-que llegué tarde a piano. Por culpa de la reunión de frikis. Qué asco.

Y así es como llego al principio de mi historia. En clase de piano, sólo teníamos que tocar el vals de Chopin para el concierto del miércoles de las cuatro y media, así que tuvimos tiempo de sobra para decidir qué programa tocar el año que viene. Le sugerí Schönberg. La cara que puso significaba todo. Dijo que en sus treinta años de enseñanza musical jamás nadie le había pedido tocar Schönberg, que era insólito, y luego empezó a contarme la vida y etapas musicales y artísticas de Schönberg, y su correspondencia con Kandinsky, uno de mis pintores favoritos sin duda alguna, en la primera etapa, claro. Precisamente tenía el CD del Pierrot Lunaire en el bolso, y lo estuvimos escuchando. De entre un montón de papeles sacó una partitura de una obra suya -de Schönberg- y me enseñó el texto. Un rayo de luna es el remo, un nenúfar sirve como barca. Estas palabras estaban anotadas bajo el texto alemán. Que originalmente era francés. De Albert Giraud. Maravilloso. Las imágenes que evocó en mi mente fueron insólitas. Alucinantes. Eso mismo me dijo ella. Prometió traerme la traducción del Pierrot Lunaire de Giraud la semana que viene. Lo adoro. Pero no lo hay ni en la Fnac. ¿Cómo demonios voy a adquirirlo? El hecho de que no lo haya en ninguna parte hace que tenga más ganas aún de comprarlo. Fabuloso. Estupendo.

lunes, 16 de mayo de 2011

It's only going out

Hoy he pasado una fantástica tarde bajo el sol de la toscana porque llegué al conservatorio a las cuatro de la tarde y resulta que a las cuatro y media no tuvimos historia de la música, aún cuando la profesora nueva dijo que le diésemos nuestros números de teléfono para que nos llamase si no venía a clase porque no estaba segura y resulta que no nos avisó nadie y fuimos a clase como borregos aunque no había. Entonces fuimos al Antón y yo me fui a dar la vuelta a la manzana porque me estaba poniendo negra porque hay uno que ni es Javi ni es Jorge que me estresa muchísimo, y no podía más, además me encantan esas tardes vagas soleadas. Después fuimos al rincón de la catedral, descubierto por moi, claro, y nada, estuvimos charlando etc, y pasamos de ir a clase de análisis porque era mucha tabarra la que daba. Luego fuimos a por un helado a Verdú y nos sentamos ahí enfrente y un tipo de RPA nos hizo una entrevista muy rara para la radio pero el caso es que el programa empieza a las 10, es decir, en un minuto, y lo voy a poner no vaya a ser que salgamos, que es muy probable porque nos quedó genial el: A las diez de la noche, en RPA, escucha Noche tras noche, el mejor programa de radio que existe, y la verdad es que nos quedó muy bien. Luego nos sentamos otra vez y vino un perrito y luego Carmen se fue y nosotros no me acuerdo muy bien qué hicimos, bueno, el caso es que volvimos a donde el conservatorio pero no había cámara, con lo que estuvimos otra hora ahí fuera al sol Jorge y yo contándonos planes para el verano y luego fuimos al concierto porque no había análisis para los demás y al cabo de media hora me fui, pero bueno, en resumen, que fue un bonito día vagueando bajo el sol, en serio, me encanta que haga sol por la tarde.

viernes, 13 de mayo de 2011

Moi rien...

Hoy es viernes 13. Qué raro, pensé que no pasaría nada, de hecho ni me acordé hasta que puse la fecha en el examen de biotecnología. Y la profe dijo: ¿eres de América? no, pues entonces no tiene por qué importante. Pero sí, claro que me importa. Y odio ponerme melodramática y hablar de mis sentimientos y todo eso, porque me parece ultracursi y bla bla bla, y odio todo lo que sea cursi, lo detesto muchísimo. Pero lo cierto es que me siento como el tipo de 500 days of summer, la peli con una de las mejores bandas sonoras del mundo, no porque la música sea una grandiosidad en sí, si no porque está bien escogida. Pues bien, en ella, el protagonista se enamora de una chica y eso, lo normal, y al principio sólo veía lo bueno en ella e iban al ikea y se lo pasaban bien, pero luego sólo veía lo malo en ella, exactamente lo mismo que al principio pero lo que antes le parecía genial ahora le parecía una mierda, pues eso, las cosas que me parecían geniales en él ahora me parecen un puñetero asco.
Bueno, el caso es que eso, que hoy fue un día horrible y tal, es que llevo dos semanas siendo Vity Sandoval constantemente, me echo a llorar en cuanto alguien me toca, raramente sonrío de forma voluntaria, etc. Odio estar así, pero es inevitable. Por la mañana estaba bastante contenta, recuerdo incluso haberme encontrado a mí misma sonriendo sin darme cuenta. Luego, al mediodía, estaba fatal, además todo el mundo me adelantó con lo de las rebanadas humanas porque lo estaban copiando de los de la semana anterior, y yo que lo intenté hacer por mi propia cuenta, no pasé de la segunda hoja. Cuando fuimos caminando al Peggy Sue's, dios, pensé que me iba a dar algo de toda la rabia, ira, enfado, tristeza y pesar que tenía acumulado. No creo que sea sano. El caso es que tuvimos que esperar una eternidad delante del Peggy's y luego entramos, y la verdad es que el sitio está genial, o sea, es maravilloso, la decoración, la música, que la puedes elegir tú misma entre una amplia selección de música de los cincuenta, sesenta y setenta, y las tartas y los brownies están de muerte, o sea, echo de menos la gofrería, para mí no hay lugar mejor, pero por otra parte éste tiene otro rollo, aunque también queda mucho más lejos. Bueno, el caso es que Amada, Gabriela, Cris, Isa y yo comimos como unas gochonas. Estaba de muerte. Pero a las cuatro nos empezaron a servir la comida con lo cual no pude ir a ver a Alba Calle tocar, aunque la había visto el lunes así que no había mayor problema, hombre, sí, claro que lo había, le había prometido que iría a verla pero no fue por una razón de voluntad por la que no fui, si no por una causa temporal.
Luego fuimos Amada y yo a casa de Gabriela, pero nada, no nos quedamos mucho, porque su perra está loca, y luego me fui a dar una vuelta bajo la lluvia porque realmente lo necesitaba pero en el parque no había nada de portadas ni nada así que nada, pasó una cosa antes y luego llamé a Elena desesperadísima porque todo era horrible para ir a teatro pero no me apetecía nada de nada porque me encontraba fatal y cuando me preguntó que qué me pasaba por poco me echo a llorar, lo cual no es muy bueno para ir a una clase en la que necesitas estar despierta y pensando, menos mal que en teatro no hicimos nada importante, y se me fue aclarando el ánimo poco a poco, aunque no completamente ni por asomo.
Cuando llegué a casa, es decir, hace una hora, no tenía nada de hambre, de hecho tenía unas ganas terribles de vomitar y echarlo todo, pero no salía nada. Mientras mi familia cenaba y eso, yo me puse a ver unas cuantas canciones del concierto de Franz Ferdinand en Brixton. Ver o escuchar Franz Ferdinand cuando me siento triste es bastante maravilloso, porque aunque me da ganas de llorar, así lo exteriorizo y me siento mucho mejor después. Sobre todo con canciones que arrancan con un buen ritmo, como Your Diary o Take me out o Jacqueline. Y de repente me encontré tumbada en el sofá moviendo los pies al ritmo de la música, y eso me hizo sonreír, aunque sólo fuese un poco. Y ahora voy a ver una peli de Woody Allen, Celebrity, a ver si se me sube el ánimo o algo, porque la verdad es que no tengo ganas ni de salir mañana ni nada, pero no puedo vivir para siempre en mi cueva y nutrirme de helado y ver películas románticas hasta que me quede sin agua ni sales en el cuerpo que poder llorar. Seguro que si duermo un poco, que no he podido dormir en toda la semana por culpa de La vida es sueño y Vacas, cerdos, guerras y brujas, y por cierta persona y nuestros conflictos, me sentiré mucho mejor.

domingo, 1 de mayo de 2011

Ese concierto me ha cambiado la vida

Cuando el año pasado papá y yo fuimos a Lisboa al Super Bock Super Rock, recuerdo que estábamos sentados en el suelo lleno de hojitas de pino de esas que son como una V delante del escenario secundario porque habíamos llegado pronto y hasta una hora más tarde no empezaban los conciertos, y sonaba por unos altavoces enormes Bigger Boys and Stolen Sweethearts, la canción de The Last Shadow Puppets, la banda paralela de Alex Turner, y yo estaba muy, muy nerviosa. Llegó el momento de ir al escenario grande después de ver a una banda portuguesa algo regular para pasar a Tiago Bettencourt, un tipo lisboeta, apuesto, polifacético, que yo no conocía más que de oídas y que me pareció que tenía algo interesante y que mi papá dijo que era el nuevo Bob Dylan, tan poeta y peliloco como él, y a mí me pareció una gran verdad. Luego llegó Julián Casablancas y nada, se podría decir que es un gran actor, tirándose birras por encima y dando paseos por el escenario y por una plataforma enorme. Papá de repente se fue hacia atrás y yo me quedé con los de delante. Cuando acabó papá vino a ver si quería un sandwich o algo, pero con tanta emoción lo vomitaría. Después actuaron Hot Chip, y nada, muy bien, el tipo principal era exactamente igual que Woody Allen así que me imaginé a Woody tocando el teclado y dando saltos y me hizo mucha gracia. Papá volvió con la canción del sandwich pero decliné la oferta, al igual que la vez anterior. Y eso fue lo único que hablé con él hasta que después de Vampire Weekend, que por cierto, estuvieron asombrosos, nos fuimos a casa, aún en estado de shock completo, y la primera palabra que intercambiamos fue al cruzar el puente 25 de abril, el que es como el de San Francisco, y entonces fue cuando mi papá dijo esa frase: Este concierto me ha cambiado la vida. Y hoy íbamos en coche de vuelta a casa de haber comido con Tati, es decir, mi abuela, y papá dijo qué cosas le habían cambiado su vida a sus 46 años. El psicólogo de bachiller, que le aconsejó que estudiase arquitectura, su profesor de matemáticas, mamá, y por supuesto, el grandioso Super Bock Super Rock. Entonces pensé en qué me había cambiado la vida a mí. El SBSR no, porque aún tengo no muchos, sino que muchísimos festivales a los que ir en mi vida. Los Red Hot Chili Peppers sí, pero no ellos propiamente, si no que en sexto de primaria, cuando los descubr,í, pasé de escuchar basura a música celestial y entonces encontré muchísimas cosas nuevas y entonces fue cuando empecé a amar la música, que es para mí la base de todo, lo que genera el resto de las cosas, y sí, la música me cambió, algo que papá se sorprendió muchísimo de oír. Luego pensé en cuando me cambié de instituto. El Leopoldo estaba bien, pero no era mi sitio, y lo cierto es que estuve muy predispuesta a cambiarme, me daba lo mismo abandonar a mis amigos, hombre, pena me dio y eso, pero quería cambiarme, lo necesitaba. Y con la cosa de estudiar francés como primer idioma, me fui, y fue una de las decisiones más importantes de mis dieciséis años, pero no me arrepiento para nada, de hecho, al contrario, a saber qué habría sido de mí si siguiese ahí, en ese lugar. Cambié de zona, de gente, de costumbres, e incluso de amoríos, bueno, salvo uno -Alex Kapranos-. Me alegro. Y nada, a ver qué es lo próximo que me cambia la vida. Probablemente sea ese viaje por la ruta 66 en un viejo Cadillac del 64, o no sé, el interraíl o algo. Can't wait for it.

jueves, 14 de abril de 2011

Cuatro días celestiales y cuatro días supliciales. Cuatro días geniales y cuatro días horribles. Así resumiría mi historia en Grecia, el país del yogur, de las columnas dóricas y de las iglesias blancas con puertas azules. O al menos es así como yo me lo imaginaba.

Miércoles 16. 1.45 de la madrugada. Suena el despertador. Mi padre no se levanta. A los cinco minutos le piqué en la puerta; me dijo que podía dormir hasta y cuarto. Pero qué va, no pude. Me duché y me acicalé un poco, y me subí al coche. Las calles estaban desiertas. Mi padre paró en una máquina expendedora para comprarme una botella de agua y un par de toblerones para el viaje.
3:15. Llego un poco tarde. Me siento con Bruno en el autobús y nos dedicamos a ver episodios de Friends y a cantar con Carmen Electric Feel y Something Good Can Work hasta que me quedé dormida, y me desperté con el tiempo justo para ver amanecer en algún lugar entre Ávila y Madrid.
Accidentalmente, mientras esperábamos para facutrar, tiré una lata de coca-cola en medio de la T2, y luego jugué a los coches con los carritos de las maletas.
Ya en el avión, me tocó sentarme al lado de una pareja encantadora que me hizo muchas preguntas durante el viaje. Eran profesores en alguna universidad de Madrid y yo les dije que quería hacer biotecnología pero que probablemente no me diera la nota y charlamos sobre la comida del avión, que era muy extraña, y luego fui con no sé quién a pintar bigotes a los que se habían dormido y entonces fue cuando conocí a Nektina, una griega que hablaba en casi perfecto español y que era periodista de noticias internacionales o no sé qué, y dijo que yo era muy guapa y que Juan vestía muy mal y que tenía la nariz muy grande, y nos contó que había vivido nueve años en Inglaterra y que le gustaba Oasis, y entonces fue cuando conquistó mi corazón. Nos sacó una foto, nos dio su facebook, y volvi con mi pareja feliz mientras el avión aterrizó.
Luego no me pude despedir de mi pareja feliz porque no tenían maletas que recoger y sólo hacían escala para ir a Tesalónica. Nos montamos en el autobús y en una hora estábamos en Atenas, bajo el mando de Fani, nuestra primera guía.
El hotel estaba bastante bien, bueno, es que me esperaba algo mucho peor por las reseñas que leí en internet. Dejamos nuestras cosas y fuimos a cenar a la plaza Omonia, donde quedamos alucinados con la cantidad de putas y yonkis que se pinchaban en nuestra cara. Buscamos un sitio para comer una pita pero al final acabamos en el McDonald's, donde me tomé un chicken wrap y un McFlurry que me regaló Pelayo porque por aquel entonces no había descubierto lo maravillosas que son las hamburguesas de un euro. Nos fuimos al hotel y por la noche montamos fiestuqui, pero nada raro.

Jueves 7. A las seis de la mañana ya estábamos en pie. El desayuno del hotel era maravilloso y muy abundante. Nuestra nueva guía, Angy, nos llevó en autobús a ver el Parque Nacional, el estadio olímpico, el templo de no sé quién, el arco ese de Adriano, el Panepistimío, los edificios neoclásicos de la calle y luego fuimos a la acrópolis.Subimos la colina y lo vimos. Allí en lo alto hacía mucho, muchísimo viento. Luego fuimos al museo de la acrópolis y al teatro ese que hay debajo. Y en el museo me inventé unos chistes buenísimos:

  1. ¿De qué es dios Apolo? De los helados (polo).
  2. ¿De qué es dios Apolo (también)? De Ralph Lauren.
  3. ¿Quién es el mejor amigo de Apolo? Marco.
  4. Y este de Luis Emilio: ¿No ves que nos han dicho que no nos montemos en las piedras? Pues el que se monta las piedras es un piedrasta.
Luego fuimos caminando hasta el barrio de Plaka para comer y comprar algo. Nos comimos una pita en una plaza y luego fuimos un rato de compras, aunque yo no encontré nada bonito. Luego fuimos al hotel y luego a cenar a Omonia otra vez, pero no me acuerdo muy bien así que igual fuimos a otro sitio. Lo que sí recuerdo es que por la noche Raquel nos echó de la habitación así que fuimos a la de Amanda a charlar y eso, y luego nos dormimos pero nos volvimos a despertar a eso de las cinco porque estaba todo el mundo en el pasillo porque había pasado una cosa muy, cómo decirlo, muy traumática, y todos estábamos sentados fuera, algunos lloraban, y bueno, al final me fui a dormir porque sabía que no podría ayudar tanto como los demás ayudaban y para hacer bulto y molestar pues mejor estaba durmiendo.

Viernes 8. Nos levantamos prontito a pesar de haber dormido un par de horas en total, me hice unos bocatas de nocilla en el desayuno y fuimos en autobús a Delphos, un sitio que quedaba más o menos, si no me equivoco, en el otro extremo de la península, aunque no lo sé porque me dormí en el viaje y de repente aparecí en medio de una llanura enorme de la que surgían unas montañas altísimas que tenían incluso nieve.
Fuimos al museo del santuario de Delphos y luego a verlo todo y eso y nada, muy bonito aunque estaba todo en ruinas -cómo no-. Ah, sí, había unas cabras por ahí y justo alguien hizo una foto cuando dos de ellas estaban copulando, fue muy gracioso. Luego fuimos a comer, a un restaurante donde estaba todo riquísimo, y después, o antes, no me acuerdo muy bien, fuimos a algún sitio más, pero se me olvidó. Más tarde fuimos a un monasterio ortodoxo y era bastante bonito aunque no llamó especialmente mi atención. Luego fuimos en autobús en autobús de vuelta a Atenas y desde que le pregunté a Tere que si ella era más de los Beatles o de los Stones no dejó de darme la tabarra y yo quería dormir pero no pude. Luego pasó una cosa que me puso muy nerviosa así que el resto del viaje fingí estar dormida pero qué va, estaba muy, muy despierta, pero no sé, no me apetecía responder a ese tipo de gestos así que hice lo que siempre hago, pasar, y como el iPod no me iba a servir para pasar del tema porque se me había quedado sin batería, pues me hice la dormida.
Luego por la noche salimos por una zona muy chula que queda a tomar vientos pero que me gustó bastante, y fue cuando conocimos a Tassos, el de la pitería o como se llamen esos sitios, y luego salimos a tomar algo y luego yo me fui al hotel.

Sábado 9. A ver, este día fue bastante turbio así que me lo tomaré con calma: Dormí a trompicones porque dejamos la puerta de la habitación abierta y no dejó de entrar gente en toda la noche. Por la mañana nos levantamos a las siete, más tarde de lo normal, y fuimos por Plaka a ver la parte de abajo de la acrópolis, es decir, el ágora y todo eso, y la verdad es que era bastante bonito, hacía mucho sol y todos teníamos mucha sed. Luego subimos a la roca esa que hay más arriba, y estuvimos ahí un rato tomando el sol. Luego bajamos a Plaka otra vez de compras, y pasamos media vida en Accesorize, comimos en el McDonald's -por aquel entonces aún no conocía la maravillosidad de las hamburguesas de un euro- y casi nos dormimos en los sillones, así que fuimos a la plaza Syntagma a echar la siesta, y allí estábamos tumbados en el jardín hasta que Manu se dio cuenta de que había un hombre bajo un árbol muy próximo a nosotros que se estaba masturbando. Así que huimos y fuimos a la plaza de la catedral con todos los demás, y volvimos a Syntagma a coger el autobús para el cabo Sunion. En el viaje de ida hicimos concursos de caras e imitaciones y cuando llegamos no pudimos ver la puesta de sol que tanto había admirado Keats porque era más tarde y nos teníamos que ir, pero no sin antes desafiar la ley y saltarnos la barrera del acantilado para ver cómo se suicidaba uno de esos pájaros que abundaban por ahí, que ahora no me sale el nombre, ¿gorrión? ¿golondrina? bueno, algo así. Luego hablamos pacíficamente, bueno, de eso y con ése, y luego por la noche volvimos a salir por aquella zona con ése y la verdad es que mientras fuimos, estuvimos allí, y volvimos, no nos despegamos el uno del otro porque estuvimos charlando de todo y de todos y la verdad es que me lo pasé bastante bien. Volvimos pronto al hotel porque así no iba a haber ningún profesor rondando y habíamos pillado alcohol así que mejor. Entonces pasó eso de lo que todo el mundo se inventa cosas y no tengo nada que decir al respecto salvo que cada uno debería meterse en sus asuntos y dejar que cada uno haga lo que quiera, que ya somos mayorcitos, y es que me parece muy de niño pequeño actuar así sobre algo del estilo, que no me parece que se vaya a caer el mundo por eso, es que no me parece normal que la gente ande haciendo una montaña de un grano de arena y que se vayan inventando cosas de eso porque me han contado de todo salvo la verdad, y como sólo estuvieron allí cuatro a ratos y yo ni lo sabía, nadie puede decir que sabe lo que pasó porque sólo lo saben dos personas y punto.

Domingo 10. Sin dormir, me duché y me preparé bocatas para desayunar más tarde porque era muy, muy pronto y tenía pensado desayunar en el barco. A las siete de la mañana ya habíamos embarcado y me sobé en el piso de abajo y cuando me desperté ya estábamos muy en el mar. Subí a proa y nos tumbamos sobre unas cosas que casi parecía que estábamos flotando. Tardamos tres horas, pero por fin nos bajamos en la primera isla, Hydra, y pasamos allí una hora más o menos, volvimos a subir y nos bajamos en otra, y volvimos a subir y mientras comíamos hubo un espectáculo muy raro en el que un griego se vestía de mujer y decía ¡Opa! y no sé qué y fue tan horrible que me fui al piso de arriba a tomar el sol y a tostarme como una tostada en el tostador. Luego nos bajamos en otra isla y fuimos a la playa pero empezó a hacer frío así que sólo se mojó Pelayo. Volvimos a subir al barco y tres horas más tarde llegamos a Atenas, y por la noche cenamos en la habitación y bueno, pasó alguna cosa.

Lunes 11. Cogimos el autobús y nos fuimos a la argolida o argólida o algo así. Primero visitamos el canal de Micenas o no sé qué que empieza por m, que era un estrecho muy estrecho que separaba la península de una isla enorme que por lo estrecho que era podía ser todo uno igual. Luego no me acuerdo a dónde fuimos y comimos en un restaurante y luego fuimos a una ciudad en la costa y luego al teatro de Epidauro ese y Luis Emilio recitó un poema que conocía mi padre pero yo no y se confundió y dijo Itaca en vez de Ítaca pero bueno, se le perdona, porque la acústica era muy, muy buena. Luego fuimos al hotel, me parece, la verdad es que no me acuerdo muy bien, salimos a comprar "chuches" y luego por la noche estuve hablando con Álvaro y Manu.

Martes 12. Por la mañana fuimos al museo arqueológico y luego a Plaka, comimos en el Starbucks y compramos cosas y luego máximo achate por Plaka. A las 19:30 quedamos con el resto y resulta que teníamos que esperar una hora y pico para ir a la acrópolis, y teníamos frío así que corrimos mucho y en un cuarto de hora llegamos al hotel y nos cambiamos de ropa y fue cuando se me cayó todo el maquillaje que había comprado sobre la blusa y el pañuelo y fue horrible. Luego vimos la acrópolis iluminada y el calvo se dio de bruces contra una valla y volvimos a Plaka y de ahí al hotel. Por la noche, a pesar de ser la última, la cosa no estaba nada animada, pero jugamos a dejar happy meals en las puertas y picar y escondernos, pero luego nos dormimos.

Miércoles 13. Nos despertamos a las cinco de la mañana, me hice bocatas, como siempre, y como la mayor parte del viaje la pasé durmiendo, no hay mucho que contar, porque no me enteré de nada. Estaba superdesorientada cuando me desperté en el avión, dije cosas incongruentes y luego me dormí otra vez. Cuando llegamos al Aramo tuve que ir a teatro a ensayar, que teníamos la obra al día siguiente, la cual fue muy bien de hecho, todo el mundo dijo que le había gustado mucho y estoy muy contenta.